Me dolía el estómago.
El croissant había llegado a la mesa y dudaba mucho si comérmelo o no.
Algo me decía que ese dolor no venía de mis tripas sino del corazón, y Javier, mi terapeuta, lo notó de inmediato.
Tachó vigorosamente las anotaciones que había hecho en su cuaderno y, con una mirada pacífica, me dijo:
—Yo creo que este proceso debe empezar por otro lado, mi querida Cata.
Me había citado con Javi en un café cerca de mi casa para que me ayudara a enfocar mi propósito de vida en el plano laboral, pero él y yo sabíamos que eso nunca iba a ocurrir mientras mi cabeza estuviera ocupada con un millón de dudas sobre mi relación de pareja en ese entonces.
Con mucha generosidad, decidió arrancar por otro lado y, aunque esa mañana hicimos varios ejercicios, me quedé con uno que transformó para bien mi concepto del amor y que se convirtió en el catalizador para salir de ese lugar al que no pertenecía.
—¿Para ti qué es el amor?
—Para mí es la fuerza universal más grande que existe. —Respondí segura, orgullosa y, hay que reconocerlo, un poco Pachamama.
—Eso es muy romántico, Cata, y está bien, es bonito. Pero hablemos de qué es lo que hace que puedas llegar a sentir amor por alguien y sentir que eres amada.
En ese momento comenzó un ping-pong de definiciones y preguntas que se detuvo cuando Javier escribió en letras grandes sobre el individual de papel lo siguiente:
El amor es la consecuencia de lo que es importante para ti.
Me puse a llorar.
Sabía que iba a ser muy difícil que creciera el amor en un terreno donde nunca nadie preguntó ni dijo cuál era el mejor abono. Y si se mencionó, se ignoró.
En ese momento sonó en mi cabeza “Tierra Mala” de los Chiches Vallenatos y lloré aún más porque no me gusta el vallenato: “…porque sembré en tierra mala o no supe sembrar…”
Me sequé las lágrimas y, dos horas después, estaba terminando esa relación.
Tres años más tarde, y habiendo hecho un barbecho muy consciente (ya te vi googleando barbecho), entiendo que el problema nunca fue la tierra, sino los agricultores.
Dos personas que querían cosechar algo bonito, pero que nunca se detuvieron a preguntar qué era importante para el otro ni a contar qué necesitaban para crecer.
Sembrábamos a ciegas, como si el simple hecho de querer fuera suficiente.
Y claro, así es difícil que algo florezca.
Desde entonces entendí que el amor no aparece dentro de un Kinder Sorpresa,
es la consecuencia de lo que es importante para cada uno, pero, sobre todo, de tener la valentía de decirlo.
De pedir sin miedo, de celebrar lo que nos gusta sin temor a que nos llamen “intensos”.
Y mientras tanto, los benditos seudoterapeutas de pareja en redes insisten en repetir que “el que muestra el hambre no come”.
¿En qué momento sentir, pedir y ser espontáneos se volvió un riesgo?
Pero…hay que ser honestos: incluso en las relaciones más bonitas, a veces da pánico hablar.
Uno quiere que el amor crezca, pero se queda callado por miedo a incomodar.
Como si pedir un abrazo fuera pedir un préstamo de libre inversión.
Por eso, cuando me senté a pensar de qué sería la próxima Escapadate, la experiencia para parejas que tenemos en ConContraseña, aproveché que tuve la fortuna de conocer a Nicolás Reines —el mejor sommelier de Colombia y el tercer mejor sommelier de las Américas— para co-crear una experiencia única que nos permita a ti, a mí y a todos decir lo que sentimos sin que suene a discurso:
Edición especial de coctelería emocional.

Una noche para que, en vez de tragarte las palabras, las mezcles con destilados, jarabes y hielo, y le prepares a tu pareja un cóctel que diga sin hablar:
“Esto me encanta de ti” o “Esto necesito para que lo nuestro siga creciendo”.
Porque el amor, al final, es justo eso:
cuidar la tierra, conocer lo que cada quien necesita y brindar por todo lo que ya está germinando.
No queremos revelarte todo lo que pasará porque hace parte de la magia, pero lo que sí podemos adelantarte es que, además de vivir una noche única de conexión, aprenderás a hacer cócteles de la mano del mejor y los disfrutarás en compañía del mejor maridaje: tu pareja y una deliciosa comida.
Si te suena y quieres vivir una experiencia que no van a olvidar, haz clic aquí para saber todos los detalles y separar tu cupo.
*Nota: aunque la comunicación está enfocada en parejas, pueden asistir personas solas o en compañía de un amigo o amiga.